Publicas y no te indexas
Subes contenido nuevo y tarda semanas en aparecer en Google. O directamente no aparece.
Diagnóstico técnico completo con hoja de ruta priorizada por impacto y esfuerzo, escrita para que tu equipo la ejecute. Sin PDF de 80 páginas que nadie abre.
Es probable que ya hayas pagado una. Te entregaron ochenta páginas, la mitad eran capturas de una herramienta sin procesar, y la lista de «errores críticos» incluía cosas como que faltaban atributos alt en las imágenes del pie de página. Lo guardaste en una carpeta y tu web sigue exactamente igual.
El problema no es que la auditoría estuviera mal hecha. El problema es que nadie tradujo los hallazgos a trabajo ejecutable. Un rastreo con Screaming Frog te da cuatrocientos avisos; ninguno te dice cuál de ellos te está costando dinero ni por dónde empezar el lunes.
Aquí no entrego hallazgos. Entrego un orden de trabajo: qué se arregla, en qué orden, cuánto cuesta hacerlo y quién lo hace.
Una auditoría SEO técnica revisa la capa que hay debajo del contenido: cómo se rastrea tu web, cómo se indexa, cómo se renderiza y a qué velocidad responde. No mira si tu texto es bueno; mira si Google y las IA llegan a leerlo.
Dicho de otra forma: el contenido es lo que quieres que Google entienda, y la capa técnica es el camino por el que llega hasta él. Puedes tener el mejor artículo del sector, pero si el rastreador se pierde en una cadena de redirecciones, si la página tarda cuatro segundos en pintar el texto principal o si ese texto solo aparece después de ejecutar JavaScript, ese artículo no compite. Ni siquiera llega a la salida.
Lo que no es una auditoría técnica: no es una estrategia de contenidos, no es un estudio de palabras clave y no es un plan de enlaces. Tampoco es un servicio recurrente. Es un diagnóstico puntual que termina con un documento y una conversación, y cuyo éxito se mide en una sola cosa: cuántos de los arreglos propuestos acaban ejecutándose de verdad.
Si te reconoces en dos o más, el problema no está en tu contenido.
Subes contenido nuevo y tarda semanas en aparecer en Google. O directamente no aparece.
Search Console acumula páginas en ese estado y el número sube cada mes en vez de bajar.
Cambiaste de plataforma o de dominio hace meses y las visitas siguen por debajo.
Tu web va en React, Next o Vue y las IA no citan tu marca aunque tengas el mejor contenido.
PageSpeed te da buena nota en el laboratorio y los datos de campo dicen lo contrario.
Filtros, paginaciones y parámetros indexados que se comen el presupuesto de rastreo.
Cinco frentes. En cada uno te cuento lo que hace todo el mundo y lo que hago yo distinto.
Reviso robots.txt, sitemaps, canónicos, cadenas de redirección, errores 4xx y 5xx, páginas huérfanas y duplicados. Lo estándar, pero hecho a mano.
Análisis de logs de servidor. Lo que Googlebot hace de verdad en tu web, no lo que una herramienta simula. Cruzado con Search Console y GA4 para priorizar por impacto en tu facturación, no por número de avisos. Si tu problema es solo de estructura y de índice, tienes la auditoría de arquitectura e indexación, que va más a fondo en esas dos capas y sale más barata.
LCP por debajo de 2,5 s, INP por debajo de 200 ms y CLS por debajo de 0,1, medidos al percentil 75 de usuarios reales. Y medidos por plantilla: home, categoría, ficha y blog por separado, no una media del dominio que no dice nada.
Audito los elementos que convierten (formularios largos, calculadoras, checkout) y los scripts de terceros que inyecta marketing y hunden el INP: chats de soporte, píxel de LinkedIn, mapas de calor. Según Portent (2022), los sitios B2B que cargan en 1 segundo convierten 3 veces más que los que tardan 5.
Profundidad de clic, estructura de URL, migas de pan, silos temáticos y páginas sin un solo enlace entrante. Y sobre todo, canibalización: qué páginas tuyas compiten entre sí y cuál está perdiendo.
Esto lo he vivido en mi propia web. Tengo documentado con datos de Search Console cómo mi home canibalizaba a mi propia landing de servicio, cuánto tráfico costó y cómo se corrigió. No es teoría de manual.
Qué ve Google en la primera petición HTTP, antes de ejecutar una línea de JavaScript. Diferencias entre renderizado en cliente, en servidor, estático e incremental, y errores de hidratación que rompen el contenido sin que se note en pantalla.
Aquí está el hallazgo que cambia proyectos: ningún rastreador de IA importante ejecuta JavaScript. GPTBot, OAI-SearchBot, ClaudeBot y PerplexityBot descargan tus ficheros JS pero no los ejecutan (Vercel, análisis de su propia red, diciembre de 2024). Si tu web renderiza todo en el cliente, para ChatGPT, Claude y Perplexity tu página está en blanco. No es que rindas peor: es que no existes.
Schema de organización, servicio, migas de pan y preguntas frecuentes, con validación y coherencia de tus datos de contacto en todo el sitio.
Reviso el control de acceso de los rastreadores de IA con los identificadores correctos. El error más frecuente que me encuentro: empresas que bloquearon GPTBot en 2024 para que no entrenaran con su contenido y de paso bloquearon OAI-SearchBot, quedándose fuera de ChatGPT Search sin enterarse. Y te lo digo claro: el schema habilita resultados enriquecidos y mejora el CTR, pero no sube posiciones ni hace que las IA te citen. Google lo ha desmentido y hay estudios que lo han medido. Quien te prometa lo contrario te está vendiendo humo.
Cosas contables, no adjetivos.
De dos a tres semanas desde que tengo los accesos. Con fechas, no con «fases».
Search Console, Analytics, acceso a los logs del servidor y una entrevista corta con quien toca el código. Sin contexto de negocio, la priorización es un adorno.
Rastreo completo con Screaming Frog, análisis de logs, Core Web Vitals de campo y de laboratorio, y pruebas de renderizado con y sin JavaScript.
Cruce de los hallazgos técnicos con los datos de tráfico y conversión. Lo que no mueve la aguja, fuera del informe.
Presentación en directo con tu equipo, resolución de dudas técnicas y acuerdo del orden de ejecución.
Precios publicados, sin «consúltanos». Lo que mueve la cifra es el número de URL, si hay que analizar logs y si hay renderizado en cliente de por medio.
Los precios son sin IVA. Si tu caso no encaja en ninguno de los tres, pide un presupuesto a medida y lo vemos.
La mejor prueba que puedo enseñarte no es un caso de éxito anónimo con un gráfico subiendo. Es esta misma web, que migré de WordPress a Astro y sobre la que tengo documentado todo el proceso.
El mapa de redirecciones una a una, los Core Web Vitals en verde, el análisis de canibalización con datos reales de Search Console, el marcado de datos estructurados completo y el aviso automático a buscadores en cada despliegue.
Y también lo que salió mal, que es lo que hace creíble el resto: el tracking de analítica de comportamiento se rompió en la migración y tardé en detectarlo, y Bing dejó de recoger datos durante meses sin que saltara ninguna alarma. Los dos son exactamente el tipo de error técnico silencioso que busco cuando audito una web ajena.
Prefiero decírtelo antes que cobrarte por algo que no necesitas.
En que una herramienta te da una lista de avisos y yo te doy un orden de trabajo. El rastreo es el punto de partida, no el entregable. La diferencia está en cruzar esos avisos con tus logs, tu tráfico y tu conversión para decidir qué hay que arreglar el lunes y qué puede esperar seis meses. Un informe automático no sabe cuál de tus 400 páginas te da de comer.
No. La auditoría se paga y se entrega cerrada, y el informe es tuyo aunque no vuelvas a saber de mí. Mucha gente la contrata precisamente para que su propio equipo la ejecute. Si luego quieres acompañamiento, hablamos; si no, no pasa nada.
Desde 900 € para una web corporativa de hasta 500 URL, entre 1.900 y 2.900 € para un e-commerce de hasta 3.000 URL, y desde 3.500 € para proyectos internacionales o de más de 5.000 URL. Lo que mueve el precio es el número de URL, si hay que analizar logs y si hay renderizado en cliente de por medio.
Entre dos y tres semanas desde que tengo los accesos. La mayoría del mercado dice de dos a cuatro semanas y hay quien pide 45 días. Si necesitas algo más rápido porque tienes un incendio, dímelo y priorizamos un diagnóstico de urgencia en 72 horas.
La auditoría no. Lo que sí incluye es que los arreglos vayan escritos como tickets ejecutables, para que tu desarrollador no tenga que interpretar nada. Si no tienes equipo técnico, puedo encargarme de la implementación como servicio aparte y presupuestado.
Search Console y Analytics como mínimo. Para el análisis de logs, acceso de lectura a los registros del servidor o al panel de tu hosting. Si tu web es a medida, media hora con quien la mantiene me ahorra días de trabajo a ciegas.
Cada incidencia lleva tres etiquetas: impacto en negocio, esfuerzo de desarrollo y responsable. Lo que se cruza en una matriz de impacto frente a esfuerzo. Los arreglos rápidos van marcados aparte porque son los que se hacen en las dos primeras semanas y justifican la inversión.
Sí, y el enfoque cambia en cada caso. En plataformas cerradas como Shopify hay cosas que no se pueden tocar, así que el informe se centra en lo que sí está en tu mano y en cómo rodear las limitaciones. En webs a medida el margen es mayor y la conversación con desarrollo, más técnica.
Una auditoría técnica completa aguanta bien entre doce y dieciocho meses si no cambias de plataforma. Lo que sí conviene revisar antes es cualquier migración, rediseño o cambio de estructura de URL: ahí es donde se generan los errores caros.
La parte técnica sí, y va incluida: si tus páginas son legibles sin JavaScript, si estás bloqueando por error a los rastreadores de IA y si tu marcado es coherente. La parte de contenido y posicionamiento en asistentes es un servicio distinto, la auditoría GEO, y te la comento si veo que tiene sentido para tu caso.
La primera llamada no cuesta nada y de ella sales sabiendo si tu problema es técnico o no. Si no lo es, te lo digo y te ahorro la auditoría.
Sin permanencia · El informe es tuyo aunque no sigas conmigo · Respondo en 24 h